El bookcrossing es un movimiento cultural que consiste en leer un libro y una vez terminado dejarlo en un sitio público para que otras personas puedan leerlo.

El año pasado en el día de libro decidí comenzar con una tradición, que espero mantener en el tiempo toda mi vida y es hacer un homenaje, al libro en formato papel.

Ese que puedes oler, tocar, ensuciar, ese que se arruga, se moja, se amarillea y cuanto más pasa el tiempo, mejor huele y más historias te cuenta, te cuenta las historias que alberga en las letras de sus páginas y las otras, las de la mancha en medio de una hoja, las de la firma que aparece en la portada, las de las notas escritas a lápiz, las del cupón o la hoja seca que de repente te encuentras sin esperar.

Y es que vivimos en esta era de la tecnología que tanto nos facilita las cosas pero que también las hace frías, sin alma, sin identidad, sin historia, sin contacto físico.

Por eso yo, lectora empedernida, fan del libro electrónico, el año pasado decidí que por lo menos una vez al año en el día del libro compraría un libro de papel, el cual leería y al año siguiente en el mismo día del libro lo dejaría en un lugar público y compraría uno nuevo.

Este fue el libro que el año pasado compre un 23 de abril.

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Y esta la nota que su siguiente propietario se encontrará.

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Hoy me iré a comprar otro libro y mañana os lo enseñare y así año tras año, dejaremos que la magia fluya y quien sabe, que los futuros propietarios se unan a esta gran familia de corazones que laten muy fuerte.

¿Os animáis a uniros a esta tradición?